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viernes, 23 de octubre de 2009

Un Tsunami de dólares.


La moneda norteamericana sigue su imparable depreciación, y no tiene visos de parar. Y tampoco interesa, de momento, sobre todo a su país emisor.


Esto es porque el motor del crecimiento mundial durante estas últimas décadas se ha basado primordialmente en el consumo interno de EE.UU. (Como muestra, apuntar que un estadounidense consume casi el doble de energía que un alemán o un japonés o dieciséis veces más que un indio). ¿Pero qué pasa cuando este consumo baja drásticamente, por digamos, una crisis financiera? El voraz consumidor deja de absorber al mismo ritmo los bienes y servicios propios, y tiene que colocar su producción en los mercados exteriores. ¿Y cómo vender a precio atractivo tus manufacturas y servicios, intrínsecamente de por sí "caros", por el generalmente alto valor añadido que poseen? Obviamente, devaluando tu moneda, y sobre todo devaluándola en comparación con las divisas de tus más directos rivales exportadores: U.E. (Euro) y Japón (Yen).

Y seguimos preguntando, ¿cómo devalúo mi moneda?:

1) pues inyectando una liquidez brutal en el mercado, esto es, que tu banco central (La FED) imprima más moneda.

2) bajando el precio del dinero hasta niveles que rozan el 0%, para evitar que los capitales se queden paraditos en depósitos y similares.

Esta estrategia parece perfecta para los intereses norteamericanos, eso sin duda; pero no olvidemos que esta estrategia, a nivel mundial, no conviene que siga vigente por varios motivos:

- Como ya comentamos en una anterior entrada de este blog, China está que trina con esta devaluación, ya que es el país con mayor reserva en dólares del mundo, y esto hace que su ahorrillos ganados con el sudor de sus exportaciones cada vez valgan menos. Esto ha hecho que China exija poder emitir bonos del estado con dólares, para sacarle una rentabilidad a estos ahorrillos. Y no olvidemos que los demás países exportadores también quieren colocar sus productos para conseguir recursos, cosa que un dólar débil no les facilita.

- Y la otra cara de la moneda (nunca mejor dicho) es el efecto en EE.UU., que tiene que pagar más por los bienes que adquiere de los mercados extranjeros, lo que hace que se prefiera el producto americano, resintiendo el comercio internacional.

- Como hemos apuntado antes, la UE (y Gran Bretaña, en menor medida) también le disgusta, por la pérdida de competitividad de sus productos vendidos en sus apreciados euros.

Así las cosas, y aunque Tim Geithner ( el "Ministro de Economía" Estadounidense) haya querido complacer a todos anunciando una política de dólar fuerte, parece que mientras la crisis no amaine un poco más ( esto es, que el paro se frene, o incluso suba, haciendo que el consumo también suba), tendremos que seguir viendo como el billete verde cae. Aquí manda quien manda (aunque cada vez un poquitín menos...)

2 comentarios:

  1. Entonces, para entendernos, si un dolar bajo tiene tantas ventajas para los E.E.U.U. ¿cómo van a subir el dolar? Irán dando largas "ad infinitum". , por otro lado ¿hay alguna desventaja para los norteamericanos, alguna que no vea yo a simple vista?

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  2. Desventaja: va a cabrear a los Chinos, y no conviene, ya que tienen sus reservas en dólares, y pierden valor; precisamente hoy mismo ha salido la noticia que China está cambiando sus dólares por Euros, por que se las huelen.
    Muchos dólares en el mercado: subida de inflacción en América,y posiblemente, en todo el mundo, lo que no es muy aconsejable, no?

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