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viernes, 4 de septiembre de 2009

Bolsa y ludopatía

Hoy en día es relativamente fácil acceder a las herramientas para invertir en el mercado bursátil. Cualquier banco permite a través de su página web comprar y vender acciones a tiempo real, instantáneamente. Esto nos ha conferido un poder a la gente de a pie que antes estaba reservado a las grandes instituciones de inversión; pero, ¿Es un poder real o nos dejan que juguemos , les demos unos eurillos en forma de comisiones, y cuando deciden que ya es hora, mueven cotizaciones a su antojo?

La democratización de la bolsa parece que sólo ha servido para que los bancos se lleven más dinero de sus clientes más rápido. Pero otra cara de este fácil acceso al juego bursátil: la cuasi ludopatía.

Oímos, vemos, buscamos información por la red. Hacemos nuestras cábalas, miramos los gráficos e invertimos unos ahorrillos. Ganamos. Estupendo. Y nos animamos a seguir; Seguimos oyendo a los analistas y ponemos más dinero. Pero esta vez vamos perdiendo, y sin saber cómo aguantamos a ver si sube, y no lo hace. Y ya nos hemos quedado pillados.

Esta sucesión de acontecimientos de arriba seguro que le ha pasado a muchos, e incluso antes del estallido de la actual burbuja financiera, que tantos cadáveres y dinero dejó por el camino. Y me pregunto: ¿No se parece esto al ludópata de la tragaperrras del bar de la esquina?Echa las primeras monedas y gana otras, y sigue con lo suyo; pero sigue viendo que al tío de al lado le toca la especial, y el bucle continúa.

Parece que hay que perder mucho dinero antes de darse cuenta que lo mejor es poner un límite tanto a las ganancias ( hacer caso al dicho " el último céntimo que se lo lleve otro") como a las pérdidas. Y no creerse que el dinero cae del cielo ( bueno, ya habéis visto que los bancos son la excepción a esta regla; lo hagan bien o mal, siempre ganan)

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